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martes, 2 de enero de 2018

MARIA FLORENCIA BALLIVIAN MARTINS





BALLIVIAN MARTINS, María Florencia (Washington, EEUU, 1944).- Historiadora boliviana.
Según apuntes del Diccionario Biográfico de Archivistas de Bolivia, Florencia Ballivián nació en Estados Unidos cuando su padre, René Ballivián Calderón, ejercía funciones diplomáticas en la Embajada de Bolivia. Estudió para historiadora en la Universidad de San Andrés en La Paz. Fue la primera  profesional en titularse como Licenciada en Historia, con su tesis ‘José María Pérez de Urdininea y su campaña en el norte argentino (1819-1825)’, trabajo que fue publicado luego, en 1978, bajo el título de ‘José María Pérez de Urdininea, un general de la independencia’.
Siguió su formación académica con un Curso Internacional de Archivos, en París, Francia. Es una de las fundadoras del Archivo de La Paz, entidad de la que fue su directora.
Ha publicado una serie importante de artículos en diarios y revistas especializadas.
El historiador y periodista Carlos D. Mesa la ha valorado anotando: "Gran conocedora del pasado paceño, docente relevante durante muchos años y Académica muy importante de la Academia Bolivians de la Historia y de la Sociedad Boliviana de Historia".

Fuentes: L. Oporto (editor), Diccionario Biográfico de Archivistas, 2017, 127; C. Mesa, comentario de Facebook (enreo 2018).
Foto: Elías Blanco (2017)

viernes, 15 de diciembre de 2017

RIVERA SALINAS, Mabel



RIVERA SALINAS, Mabel (La Paz, Bolivia, 1934 – 2015).- Actriz y directora de teatro.
Según apuntes de la periodista Mabel Franco, Mabel Rivera vivió su infancia en el campamento minero de Corocoro, donde su padre era ingeniero de la Compañía Smelting. Ahí estudió la primaria. Corocoro por entonces tenía algunas actividades culturales gracia a un teatrino, luego en 1952 abrió una radio sindical con información y concursos culturales. Su madre fue pintora aficionada.
De retorno en la ciudad de La Paz, estudió en el Colegio ‘Sagrados Corazones’, donde hizo sus primeras experiencias teatrales. En los años 50 aparece en citas de periódicos como declamadora, es el caso de la Revista ‘Superación’ de noviembre de 1951.
Se sabe que Rivera hizo cursos de música en el Conservatorio de esta ciudad. También asistió a la Academia ‘Gregorio Reynolds’.
Es en este tiempo conoce y se casa con el hombre de radio y divulgador cultural Mario Castro Monterrey.
En 1962 viajó a Argentina donde estudió arte escénico con el director Jorge Hacker. De regreso en Bolivia encara una serie de puestas en escena compartiendo tablas con notables actrices como Maritza Wilde, Norma Merlo, Zenobia Azogue, Agar Delos y Ninón Dávalos, además de Moraima Ibañez.
Entre las obras que llevó a escena está la tituladas: ‘Amor sin barreras’ de Bernstein, ‘Los Miserables’ de Víctor Hugo y otras de William Shakespeare.
Entre 1963 y 1964 dirigió y participó de radioteatros difundidos en las radios ‘Illimani’ y ‘Altiplano’.
Desde 1971 trabajó con la televisión estatal 7 para la difusión de una serie de obras teatrales semanalmente. También hizo miniseries como la denominada ‘Las travesuras de Till’. Esta labor se prolongó por doce años.
En 1983 comenzó a trabajar con el grupo de Teatro para Niños ‘El Arlequín’.
Luego Mabel Rivera, hacia 1987, fue directora del Taller Nacional de Teatro para Niños del Instituto Boliviano de Cultura. Con este elenco llevó a escena por ejemplo la exitosa obra ‘Un cuento y diez canciones’ con música de Julia Elena Walsh.
Entre sus mayores éxitos del último tiempo se cuenta la puesta en escena en 1988 de ‘El hombre de la Mancha’ inspirada en el Quijote, codirigida con Hugo Ara. La obra logró también éxitos en el interior de Bolivia; en Cochabamba por ejemplo el prestigioso músico Mario Estenssoro comentó: “Lo importante de la puesta en escena de ‘El hombre de la mancha’ se centró en una excelente realización más que promisoria para animar nuestra vida teatral tanto en el aspecto técnico como en el de la capacidad interpretativa de los actores”.

REFERENCIAS: G. Iñiguez, ‘M. Rivera presenta en el Municipal…”, Hoy/Domingo, 30.08.1987; M. Estenssoro, ‘El hombre de la Mancha…”, LT, 19.09.1989, A5; P. Contreras. ‘Mabel Rivera en el teatro’, Presencia, 20.09.1996, 4; M. Franco, ‘El quijote y Mabel Rivera’, LR, 31.10.2015

D.R. Copyright: Museo del Aparapita / Elías Blanco Mamani

sábado, 27 de mayo de 2017

ELIZABETH DE COL DE CESPEDES




COL DE CÉSPEDES, Elizabeth de (La Paz, Bolivia, 1937).- Escritora tradicionista.
De profesión bibliotecaria, trabajó en su momento como responsable de la Hemeroteca del Senado de Bolivia, en La Paz.
El cronista Rolando Costa Arduz el prólogo al libro Añejerías publicitarias de La Paz, anota en una parte: “La actividad específica y el enriquecimiento intelectual logrado en su permanente aproximación a los libros, le ha otorgado el reconocimiento a través de numerosos premios. /…/ Su estudio sobre la ‘Fiesta de Todos Santos en el Altiplano Boliviano’ y el libro ‘Para mi sencillo pueblo’ que reúne el relato de otras doce tradiciones, conforma junto al presente volumen la contribución original de una escritora a quien agradecemos su amorosa vigilancia por nuestro pasado”.
El académico Raúl Rivadeneira Prada tras la lectura de La Paz a pie…, concluye: “He aquí una buena colección de crónicas costumbristas. La lectura de sus 153 páginas semeja, verdaderamente, un agradable y hasta romántico paseo ‘a pie, a caballo y en tranvía’, por las calles y callejuelas de una ciudad sin par. Estimula la imaginación y ella nos transporta  a escenarios concurridos por damas emperifolladas, caballeros solemnes, mestizos obsecuentes, cuando no audaces, e indígenas oprimidos y sumisos”.

LIBROS
Novela: Los ángeles no necesitan caminar (2017).
Tradición: Para mi sencillo pueblo (1975); Añejerías publicitarias de La Paz  1873-1908 (1997); La Paz a pie, a caballo y en tranvía (2001).
Otros: De nuevaoleras a Bonosolistas (2005).


FUENTES: R. Costa Arduz, “El libro de Elizabeth…”, UH/Semana, 08.16.1997, 5; R. Rivadeneira, “La Paz a pie…”, Signo, 55-56, 2000, 354-55; E. de Col, “Carnestolendas”, DL, 17.02.1980, 4; Guttentag, Bibliografía 1975, 72 / 1997, 40


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lunes, 16 de enero de 2017

ANDRE BRESSON y Bolivia



BRESSÓN, André (Francia, s. XIX).- Explorador.
Exploró el desierto de Atacama y varias regiones de Bolivia en 1870, además de escribir una especie de enciclopedia de sus visitas a nuestra tierra.
Según apuntes de Louis Soux Dupleich, Bressón fue ingeniero en ferrocarriles y llegó a Sudamérica en 1870 para permanecer entre nosotros hasta 1877. Sus viajes -anota Soux- fueron numerosos y algo desordenados al interior del continente; visitó el Caribe, Panamá, Colombia, Ecuador, Perú, Chile, Brasil y Bolivia. Su primera intención fue realizar estudios sobre ferrocarriles, pero su insaciable curiosidad y su amplitud de conocimientos lo llevaron a editar "una especie de enciclopedia histórica, geográfica, estadística y económica de América Latina", cita Soux. la publicación en cuestión tituló: Bolivia: sept annés d'explorations, de voyages et de séjours dans l'Amérique australe, obra de 600 páginas con prefacio de Fernando de Lesseps, editado en París, en 1886.
El biógrafo nacional José Roberto Arze incorpora a André Bressón en su diccionario sobre geógrafos, exploradores y figuras de la ciencia. De igual manera Manuel Frontaura Argandoña lo registra en su libro sobre descubridores y exploradores; éste último anota que Bressón  había llegado a América "interesado al parecer en los jugosos negocios que entonces se hacían especulando proyectos ferroviarios y concesiones salitreras". Sin embargo, con la relación humana que estableció con la gente de esta parte del mundo, sus intereses cambiaron, al grado de compartir muchas de las aspiraciones especialmente de los bolivianos, desde que vino a estudiar la factibilidad del primer tramo del ferrocarril de Mejillones a Caracoles.
Es interesante señalar -escribió Soux Dupleich- que Bressón destina exactamente 94 páginas de su obra a lo que denominó "un estudio" de las guerras y la política del Pacífico. No existe, en realidad, tal estudio. Se trata de principio a fin de un alegato sobre los derechos bolivianos, que luego reasume, en cuanto puede, en otras partes del libro. Bressón no se preocupa de los títulos legales de Bolivia sobre su Litoral. Analiza la cuestión más desde el punto de vista moral, señalando la preparación lejana del ataque chileno y dedicando largas páginas a detallar los excesos cometidos por las tropas de este país el Lima. Su intención es bien clara -subraya Soux-: desprestigiar previamente a los chilenos, para, después, apuntar sus propias ideas para la solución del conflicto. Llegó a plantear la desviación del comercio boliviano a las hoyas del Amazonas y del Plata, a través de ferrocarriles Puerto Pacheco-Sucre y La Paz-Beni. Recomienda un ferrocarril de trocha angosta de La Paz a un punto navegable del Río Beni; luego un canal lateral al río hasta Cachuela Esperanza y un nuevo ferrocarril que salve las cachuelas de Madeira, ideas expuestas en 1877.
Con este tipo de acciones, André Bressón se fue nacionalizando como boliviano en la práctica. Asimismo señala Soux: "tomó como suyos los problemas de esta tierra y propone soluciones que se adelantan casi en un siglo a las realizaciones. Un visionario, un poco al estilo de Verne, que pone al servicio de Bolivia toda su capacidad de pensar y de sentir. Su obra merece librarse del olvido a que ha sido condenado...".
En un fragmento de sus escritos fechado en 1875, en el capítulo dedicado al desierto de Atacama, anotó Bressón: "Mejillones se convirtió así en mi cuartel general y allí hice los preparativos para mi exploración del desierto, tarea que yo sabía que iba a ser difícil y que no estaba seguro de poder llevar a cabo. Profundamente emocionado, contemplé desde las calles de Mijillones este espacio  infinito, descolorido y completamente desnudo, que se extendía ante mi vista; yo ya sabía lo que encerraba esta región, cuyo aspecto siniestro estaba en armonía con los peligros que presentaba para el explorador".


FUENTES: L. Soux, "Dos franceses bolivianizados", Presencia Literaria, 24.05.1970, 1 y 4; J.R. Arze, Diccionario biográfico boliviano, 1987, 59; A. Brassón, Una visión francesa del litoral boliviano (1886), 1997, 202; Barnadas, Diccionario Histórico: I, 375

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