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viernes, 15 de diciembre de 2017

RIVERA SALINAS, Mabel



RIVERA SALINAS, Mabel (La Paz, Bolivia, 1934 – 2015).- Actriz y directora de teatro.
Según apuntes de la periodista Mabel Franco, Mabel Rivera vivió su infancia en el campamento minero de Corocoro, donde su padre era ingeniero de la Compañía Smelting. Ahí estudió la primaria. Corocoro por entonces tenía algunas actividades culturales gracia a un teatrino, luego en 1952 abrió una radio sindical con información y concursos culturales. Su madre fue pintora aficionada.
De retorno en la ciudad de La Paz, estudió en el Colegio ‘Sagrados Corazones’, donde hizo sus primeras experiencias teatrales. En los años 50 aparece en citas de periódicos como declamadora, es el caso de la Revista ‘Superación’ de noviembre de 1951.
Se sabe que Rivera hizo cursos de música en el Conservatorio de esta ciudad. También asistió a la Academia ‘Gregorio Reynolds’.
Es en este tiempo conoce y se casa con el hombre de radio y divulgador cultural Mario Castro Monterrey.
En 1962 viajó a Argentina donde estudió arte escénico con el director Jorge Hacker. De regreso en Bolivia encara una serie de puestas en escena compartiendo tablas con notables actrices como Maritza Wilde, Norma Merlo, Zenobia Azogue, Agar Delos y Ninón Dávalos, además de Moraima Ibañez.
Entre las obras que llevó a escena está la tituladas: ‘Amor sin barreras’ de Bernstein, ‘Los Miserables’ de Víctor Hugo y otras de William Shakespeare.
Entre 1963 y 1964 dirigió y participó de radioteatros difundidos en las radios ‘Illimani’ y ‘Altiplano’.
Desde 1971 trabajó con la televisión estatal 7 para la difusión de una serie de obras teatrales semanalmente. También hizo miniseries como la denominada ‘Las travesuras de Till’. Esta labor se prolongó por doce años.
En 1983 comenzó a trabajar con el grupo de Teatro para Niños ‘El Arlequín’.
Luego Mabel Rivera, hacia 1987, fue directora del Taller Nacional de Teatro para Niños del Instituto Boliviano de Cultura. Con este elenco llevó a escena por ejemplo la exitosa obra ‘Un cuento y diez canciones’ con música de Julia Elena Walsh.
Entre sus mayores éxitos del último tiempo se cuenta la puesta en escena en 1988 de ‘El hombre de la Mancha’ inspirada en el Quijote, codirigida con Hugo Ara. La obra logró también éxitos en el interior de Bolivia; en Cochabamba por ejemplo el prestigioso músico Mario Estenssoro comentó: “Lo importante de la puesta en escena de ‘El hombre de la mancha’ se centró en una excelente realización más que promisoria para animar nuestra vida teatral tanto en el aspecto técnico como en el de la capacidad interpretativa de los actores”.

REFERENCIAS: G. Iñiguez, ‘M. Rivera presenta en el Municipal…”, Hoy/Domingo, 30.08.1987; M. Estenssoro, ‘El hombre de la Mancha…”, LT, 19.09.1989, A5; P. Contreras. ‘Mabel Rivera en el teatro’, Presencia, 20.09.1996, 4; M. Franco, ‘El quijote y Mabel Rivera’, LR, 31.10.2015

D.R. Copyright: Museo del Aparapita / Elías Blanco Mamani

sábado, 27 de mayo de 2017

ELIZABETH DE COL DE CESPEDES




COL DE CÉSPEDES, Elizabeth de (La Paz, Bolivia, 1937).- Escritora tradicionista.
De profesión bibliotecaria, trabajó en su momento como responsable de la Hemeroteca del Senado de Bolivia, en La Paz.
El cronista Rolando Costa Arduz el prólogo al libro Añejerías publicitarias de La Paz, anota en una parte: “La actividad específica y el enriquecimiento intelectual logrado en su permanente aproximación a los libros, le ha otorgado el reconocimiento a través de numerosos premios. /…/ Su estudio sobre la ‘Fiesta de Todos Santos en el Altiplano Boliviano’ y el libro ‘Para mi sencillo pueblo’ que reúne el relato de otras doce tradiciones, conforma junto al presente volumen la contribución original de una escritora a quien agradecemos su amorosa vigilancia por nuestro pasado”.
El académico Raúl Rivadeneira Prada tras la lectura de La Paz a pie…, concluye: “He aquí una buena colección de crónicas costumbristas. La lectura de sus 153 páginas semeja, verdaderamente, un agradable y hasta romántico paseo ‘a pie, a caballo y en tranvía’, por las calles y callejuelas de una ciudad sin par. Estimula la imaginación y ella nos transporta  a escenarios concurridos por damas emperifolladas, caballeros solemnes, mestizos obsecuentes, cuando no audaces, e indígenas oprimidos y sumisos”.

LIBROS
Novela: Los ángeles no necesitan caminar (2017).
Tradición: Para mi sencillo pueblo (1975); Añejerías publicitarias de La Paz  1873-1908 (1997); La Paz a pie, a caballo y en tranvía (2001).
Otros: De nuevaoleras a Bonosolistas (2005).


FUENTES: R. Costa Arduz, “El libro de Elizabeth…”, UH/Semana, 08.16.1997, 5; R. Rivadeneira, “La Paz a pie…”, Signo, 55-56, 2000, 354-55; E. de Col, “Carnestolendas”, DL, 17.02.1980, 4; Guttentag, Bibliografía 1975, 72 / 1997, 40


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lunes, 16 de enero de 2017

ANDRE BRESSON y Bolivia



BRESSÓN, André (Francia, s. XIX).- Explorador.
Exploró el desierto de Atacama y varias regiones de Bolivia en 1870, además de escribir una especie de enciclopedia de sus visitas a nuestra tierra.
Según apuntes de Louis Soux Dupleich, Bressón fue ingeniero en ferrocarriles y llegó a Sudamérica en 1870 para permanecer entre nosotros hasta 1877. Sus viajes -anota Soux- fueron numerosos y algo desordenados al interior del continente; visitó el Caribe, Panamá, Colombia, Ecuador, Perú, Chile, Brasil y Bolivia. Su primera intención fue realizar estudios sobre ferrocarriles, pero su insaciable curiosidad y su amplitud de conocimientos lo llevaron a editar "una especie de enciclopedia histórica, geográfica, estadística y económica de América Latina", cita Soux. la publicación en cuestión tituló: Bolivia: sept annés d'explorations, de voyages et de séjours dans l'Amérique australe, obra de 600 páginas con prefacio de Fernando de Lesseps, editado en París, en 1886.
El biógrafo nacional José Roberto Arze incorpora a André Bressón en su diccionario sobre geógrafos, exploradores y figuras de la ciencia. De igual manera Manuel Frontaura Argandoña lo registra en su libro sobre descubridores y exploradores; éste último anota que Bressón  había llegado a América "interesado al parecer en los jugosos negocios que entonces se hacían especulando proyectos ferroviarios y concesiones salitreras". Sin embargo, con la relación humana que estableció con la gente de esta parte del mundo, sus intereses cambiaron, al grado de compartir muchas de las aspiraciones especialmente de los bolivianos, desde que vino a estudiar la factibilidad del primer tramo del ferrocarril de Mejillones a Caracoles.
Es interesante señalar -escribió Soux Dupleich- que Bressón destina exactamente 94 páginas de su obra a lo que denominó "un estudio" de las guerras y la política del Pacífico. No existe, en realidad, tal estudio. Se trata de principio a fin de un alegato sobre los derechos bolivianos, que luego reasume, en cuanto puede, en otras partes del libro. Bressón no se preocupa de los títulos legales de Bolivia sobre su Litoral. Analiza la cuestión más desde el punto de vista moral, señalando la preparación lejana del ataque chileno y dedicando largas páginas a detallar los excesos cometidos por las tropas de este país el Lima. Su intención es bien clara -subraya Soux-: desprestigiar previamente a los chilenos, para, después, apuntar sus propias ideas para la solución del conflicto. Llegó a plantear la desviación del comercio boliviano a las hoyas del Amazonas y del Plata, a través de ferrocarriles Puerto Pacheco-Sucre y La Paz-Beni. Recomienda un ferrocarril de trocha angosta de La Paz a un punto navegable del Río Beni; luego un canal lateral al río hasta Cachuela Esperanza y un nuevo ferrocarril que salve las cachuelas de Madeira, ideas expuestas en 1877.
Con este tipo de acciones, André Bressón se fue nacionalizando como boliviano en la práctica. Asimismo señala Soux: "tomó como suyos los problemas de esta tierra y propone soluciones que se adelantan casi en un siglo a las realizaciones. Un visionario, un poco al estilo de Verne, que pone al servicio de Bolivia toda su capacidad de pensar y de sentir. Su obra merece librarse del olvido a que ha sido condenado...".
En un fragmento de sus escritos fechado en 1875, en el capítulo dedicado al desierto de Atacama, anotó Bressón: "Mejillones se convirtió así en mi cuartel general y allí hice los preparativos para mi exploración del desierto, tarea que yo sabía que iba a ser difícil y que no estaba seguro de poder llevar a cabo. Profundamente emocionado, contemplé desde las calles de Mijillones este espacio  infinito, descolorido y completamente desnudo, que se extendía ante mi vista; yo ya sabía lo que encerraba esta región, cuyo aspecto siniestro estaba en armonía con los peligros que presentaba para el explorador".


FUENTES: L. Soux, "Dos franceses bolivianizados", Presencia Literaria, 24.05.1970, 1 y 4; J.R. Arze, Diccionario biográfico boliviano, 1987, 59; A. Brassón, Una visión francesa del litoral boliviano (1886), 1997, 202; Barnadas, Diccionario Histórico: I, 375

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LOUIS BAUDIN y Bolivia



BAUDIN, Louis (Bruselas, Bélgica, 1887 – París, Francia, 1964).- Estudioso de las culturas andinas.
Es el pionero de las investigaciones modernas sobre el incario, así considerado por autoridades del ramo. Louis Baudin ha trascendido el simple rol de estudioso de la economía de la sociedad antigua, para convertirse en referente histórico para sociólogos, antropólogos, etnógrafos e historiadores.
El biógrafo y bibliógrafo boliviano José Roberto Arze le ha dedicado especial atención a la vida y obra de este estudioso francés. En 1978, año en que se cumplía el centenario del nacimiento del referido autor, Arze publicó un extenso artículo en la prensa local para rescatar del olvido el aporte de Baudin, en donde proporciona, entro otros datos, pistas biográficos que pasamos a resumir:
Baudin nació el 2 de mayo de 1887 en Bruselas, Bélgica, nacionalidad que cambiaría luego por la francesa. Hizo estudios de Derecho. Participó de la Primera Guerra Mundial. Desde 1922 fue profesor universitario en Dijón y París. Desde 1930, dictó conferencias en naciones europeas y americanas. En 1951 estuvo en Bolivia y se presume que también pasó por el Perú y otros países latinoamericanos. Pese a tener el título en derecho, dedicó las más de sus jornadas al estudio de la economía, en este sentido publicó varias obras que lograron popularidad en francés y que posteriormente fueron traducidos al castellano. Baudin falleció en París el año de 1964.
El aporte bibliográfico de Baudin -recurriendo siempre a datos de José Roberto Arze- es abundante, de este conjunto los libros que tienen como referente la sociedad incaica, podemos citar: L'empire socialiste des Inka (1928); La vie de Francoise Pizarre (1930); Les inka du Pérue (1947); La vie quotidienne au temps des derniers incas (1955) y varios artículos publicados en revistas científicas francesas.
Una de sus obras más consultadas y polémicas a la vez, es la nominada El Imperio socialista de los Incas, que, como el nombre lo expresa, plantea una interpretación política de la formación social que pudieron establecer los antiguos habitantes de esta parte del mundo. Sin embargo -como advierte Arze- Baudin llama al incario "socialista"; pero este epíteto no constituye una actitud de simpatía del economista francés por el socialismo, sino más bien lo contrario. En la lucha ideológica de su tiempo -sigue Arze-, el propósito de Baudin, era demostrar con un ejemplo real (interpretado a su modo), los inconvenientes de este sistema.
Sobre este mismo tema, uno de los precursores del socialismo en Bolivia José Antonio Arze, que ha jugado el papel de traductor de la obra El Imperio Socialista de los Incas de Baudin, en un prefacio preparado precisamente para la edición en español de mencionada obra, se refiere entre otros aspectos, a la posición ideológica del profesor Baudin al decir: "Es fácil advertir, desde la Introducción de la presente obra, que el profesor Baudin ocupa, como economista, posición adversa al socialismo. En su análisis de la civilización incaica, aunque le es imposible callar su admiración por numerosos aspectos de la portentosa cultura que se desarrolló hace más de 400 años en la meseta andina, no deja de hacerse claramente visible su juicio desfavorable al régimen del Socialismo, que él considera contrario a la naturaleza humana, frenador de los progresos que implica la libre expansión del individuo".
Para un ejemplo de los estudios sobre el incario hecho por Baudin, rescatamos el siguiente texto -citado por Valentín Abecia-, que da cuenta del rigor con que trataban a sus monarcas el imperio inca: "las crónicas nos enseñan, en efecto, que a la muerte de un soberano se reunía un consejo de altos funcionarios y sabios y examinaban la vida del difunto. Si estimaba que había sido provechoso al imperio mandaban a conservar el recuerdo de los actos del monarca disponiendo para transmitirlos a la posteridad; en caso contrario solo el nombre del soberano era mencionado, sin ningún comentario. Jamás historia oficial alguna fue establecida con mayor rigor".


FUENTES: Valentín Abecia, Historiografía, 1973, 38; J.R. Arze, "En el centenario de Louis Baudin", Presencia Literaria, 09.08.1987, 3; L. Baudin, "Prefacio del traductor...", Presencia Literaria, 16.08.1987, 3

D.R. COPYRIGHT: Elías Blanco Mamani / Museo del Aparapita